Los pliegues de lo político

Por Magaly Espinosa

 

Arte y política se sostienen recíprocamente como formas de disenso,

operaciones de reconfiguración de la experiencia común de lo sensible.

Jacques Rancière

     

Estamos acostumbrados a pensar lo político desde sus zonas más persistentes: la lucha de clases y sectores sociales, los enfrentamientos entre los partidos políticos, las lides ideológicas. En el presente, aunque estos extremos siguen sus históricos litigios, el panorama se ha hecho más diverso, complejo y rizomático: la política intensifica su presencia en la vida cotidiana y en las expresiones de la cultura popular, como si pareciera que desde estos escenarios es más benevolente.

Jesús Hdez-Güero es de los creadores que la convierten en el centro de interés de su creación, vinculándola con temas referidos a la historia, la memoria y el documento, utilizando procedimientos constructivos entronizados por la postmodernidad, como son el intertextual y la deconstrucción, para desde ellos establecer lecturas que potencian zonas silenciadas, ocultas o desvaloradas por el discurso oficial, mostrando facetas, cualidades y propiedades que brindan otra información de los entresijos del tejido social y cultural.

Algunas piezas como: La tercera pata, Época incorrecta para escritores célebre, Coincidencias históricas y la serie Lagunas, toman de referente la historia, otras se centran en el valor de la imagen en calidad de documento, tales son: Lecturas difíciles, Una nación en pocas palabras, Calados capitales en lugares de paso y Época incorrecta para escritores célebres, aunque también existen aquellas donde pueden estar presentes ambos elementos, a través de símbolos que le permiten acercarse a complejos procesos sociales, aprovechando a su vez, las propias cualidades físicas de los objetos.

Desde esta perspectiva se destacan: Tener la culpa y Minuto de odio contra sí mismo, en las que se manipula la bandera venezolana haciéndola portadora de la circunstancia de inseguridad y del destino incierto de esa nación. En la primera aparece el asta doblada sobre sí misma, tendida la bandera en el suelo, en la segunda se muestra su imagen en el momento en el que se hacen 8 disparos de balas que sustituyen el lugar donde debía estar las estrellas. Sobre esta obra expresa: “…Propongo reflexionar sobre las agresiones, mutilaciones y re-significaciones del discurso mediático, social y político que ha sufrido la bandera en la nación venezolana, donde se ha convertido la violencia en identidad nacional”.

A su vez, Las armas no matan, es una instalación formada por dibujos de armas de fuego de corto y mediano alcance y casquillos esparcidos por el suelo. Al transitarla estos se pisan provocándose una sensación de inseguridad, mientras la mirada recorre los dibujos como enuncia el crítico Feliz Suazo, “…siempre apuntando en una misma dirección…” en la que iría el posible disparo.

Sobre este tema el artista continúa argumentando: “…Las armas no matan porque la violencia no es una representación u objeto, ni tan siquiera una acción, sino un estado de ánimo, una actitud social, una filosofía de vida”. El título entre poético y provocador descansa en su interpretación sobre uno de los problemas más graves de nuestro continente, apelando a una atractiva solución visual, pues los casquillos con sus diversos colores semejan los restos de una fiesta infantil y los impecables dibujos de las armas puestos sobre las paredes hacen pensar, como apunta Suazo, en un archivo que acumula estos objetos.

Esta poética de despertar el dato se ilustra de manera sobresaliente en la obra Lecturas difíciles, un conjunto fotográfico que reúne publicaciones cubanas reproducidas en el lugar donde el artista las encontraba, invisibilizadas según las circunstancias de su circulación. La solución visual es sutil, el montaje fotográfico de las mismas pone en paralelo esa invisibilidad con la dificultad para percibirlas de manera integral, pues se exponen arqueadas, torcidas o veladas, teniendo en cuenta que para muchos lectores solo han existido y existen a través de sus nombres: Vitral, Encuentro de la Cultura Cubana, CUBANET y otras.

Su creación se complementa con la movilidad que brinda el video, extendiendo el entrelazado de historia y documento, creando situaciones ficticias que tienen su base en hechos reales, de ello nos dan cuenta las piezas: Informe de hechos vividos, Sobre un vacío periodístico, Actualidad nocturna, La realidad se impone, 24 horas nacionales y Parada militar.

Hdez-Güero a semejanza de algunos de sus colegas, es un investigador de la historia, un sociólogo que sondea buscando no el testimonio o el dato fidedigno, sino el sensible. Tomar la información que ellos contienen y convertirla en metáfora artística, marca una de las líneas más valiosas del proceso por el que transcurre el arte cubano, desde las últimas décadas del pasado siglo. Una actitud que ha transitado de generación en generación, semejando un hilo invisible que se desliza de José Toirac a Ranfis Suárez, Celia-Yunior y José Manuel Mesías.

El artista se involucra con las formas activas de la vida social, en sutilezas de esa vida, que en ocasiones no son evidentes, en las implicaciones de sus significados ideológicos, en aquellos que la historia ha incorporado desplazándose entre censuras e incomprensiones. Con su poética se confirma lo expresado por el crítico cubano Hamlet Fernández: “No hay política que pueda con el arte”.

La elegancia y la imaginación dominan la solución formal de piezas que se sustentan sobre temas difíciles y tortuosos, permitiéndonos comprender que la realidad se reconstruye inquiriendo en el significado y el costo de cada historia, en las consecuencias de las decisiones tomadas, sean personales o sociales. Él nos dice: “el arte no debe ser anecdótico, ni contar historias, sino conceptualizar sobre cómo se ha narrado y se narra la realidad y su historia o ‘las historias’, y qué hacemos con ella. Si somos realmente los que narramos y hacemos la historia, o simplemente, estamos siendo narrados por ella”.​

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Texto publicado en la Revista de Arte Cubano: CdeCuba

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