"Jesús Hdez-Güero: la estética de la contaminación política" [1]

Por: Magaly Espinosa

El miedo es como un caballo salvaje que tienes que domar. Si no lo
domas te tira para el piso y te entra a patadas.
Tania Bruguera

Hay conceptos que se desplazan en la nebulosa del alma personal y social, porque aun siendo portadores los propios hombres, las circunstancias de las que dependen son sociales. Así sucede con el miedo y el poder, que generalmente van juntos.

Jesús Hdez-Güero se desplaza en un arte de contenido político, donde sus piezas se refieren a personalidades, sucesos y acontecimientos que cuando son deconstruidos y vueltos a armar forman una realidad ficticia, pero posible, pues más que denunciar en hechos una atrocidad o un acierto, muestra la cara oculta de lo político, que es realmente su auténtica cara, parafraseando a Martí, se pudiera decir que la verdadera política es la que no se evidencia.

Jesús Hdez-Güero es un artista que hace arte político, pero las maneras en las que aborda las luchas y relaciones de la política, los tonos del poder, transcurren desde montajes de elevado nivel estético. Sus piezas no se pueden leer en una sola dirección, ni sus denuncias sobre males sociales son directas o evidentes, se empañan con el poder de la metáfora, y a pesar del valor documental y de registro de su trabajo, la política y la ideología, en muchas ocasiones, son presentadas como un juego de noticias o de rostros que al juntarse dejan de ser como eran y se enturbian, mostrando formas distintas del comportamiento político.

Son loables en su trabajo las vías tan diversas desde las que aborda estos temas y en las apariencias estéticas que los envuelve, ya que no le teme a la belleza que asuman, si tenemos en cuenta que los juegos de la política generalmente portan formas atractivas y seductoras.

Desbrozando la estética de un creador, aparecen valores y temas que nos ayudan a ubicarlo en un marco teórico, en una tendencia, corriente artística o dentro de un colectivo de artistas. Jesús Hdez-Güero participó en el proyecto pedagógico de la artista y profesora Tania Bruguera, Cátedra Arte de Conducta y cursó la carrera de Artes Visuales, en el Instituto Superior de Arte, en la primera década del presente siglo. En la Cátedra compartió con un grupo de creadores identificados con el arte de contenido social y cultural, tendencia que marcó una generación de artistas cubanos formados en esos años. Ellos son creadores que priorizan el rol activo del arte, en ocasiones diluyéndose en ese tejido, convirtiendo el documento y el registro en el sentido principal de la obra.

Este camino es uno de los más reiterados en el arte cubano de las últimas décadas y utiliza el performance, la instalación y el videoarte como nuevos comportamientos artísticos, que dan cabida a un concepto ampliado del arte.

Desde esta ampliación, la creación que aglutina el arte cubano, en la que, como hemos apuntado, tiene un lugar destacado el tema de la ideología y la política, se identifica por el uso de recursos constructivos de apropiación, intertextualidad, deconstrucción y refuncionalización. La obra de Jesús Hdez-Güero, en algunas ocasiones sirviéndose de ellos, sobresale por la manipulación o el silenciamiento de la noticia o del acontecimiento, el uso de los emplazamientos públicos para completar el sentido de la obra y el manejo del documento, mostrándolo tal cual es o cambiando su apariencia en busca de otros contenidos que generalmente están ocultos o subyacen en él. En esa dirección, el artista afirma: “Mi trabajo viene de la investigación, es el eje principal, no tengo una vertiente definida todo se va desarrollando, desde la temática, el concepto, mi búsqueda de lo social o político, por lo que el contexto para mi es fundamental, me interesa que el arte aterrice, no me interesa que flote, que sirva como un conducto, como una vía para reflexionar y plantear ideas”

La maniobra con la noticia es una de las formas empleadas por Jesús Hdez-Güero en la que se aprecia la aplicación de algunos de esos procedimientos. La pieza en video Informe de hechos vividos (2007), realizada en una etapa temprana de su trabajo, mientras cursaba la Cátedra Arte de Conducta: le motivó al siguiente comentario: “el camino del arte social descansa en sucesos que tomo ya manipulados por la propia vida cotidiana, la forma misma en que circula la bola o rumor, que es el suceso que realmente capturo, rearmando lo que él trae como información, dándole un cuerpo reporteril”.

A través de la pieza, el artista “se convierte en un periodista que desde la estética del Noticiero Nacional de la televisión estatal cubana, y partiendo del rumor, nos informa de acontecimientos que supuestamente sucedieron y fueron enriquecidos por la imaginación popular. La cultura oral es una de las prácticas culturales más activas de la cultura popular en Cuba, pues cumple un papel muy destacado a la hora de suplir informaciones que eluden los medios de comunicación, y que al moverse por el canal de lo oral se cargan de metáforas que amplían o transforman el contenido del acontecimiento mismo.

El noticiero oficial y el realizado por el artista comparten una misma estética que ayuda a que el espectador se convenza de la veracidad sobre lo que se está trasmitiendo: noticias como las de un delincuente que ataca a sus víctimas cortándoles el rostro, o una nueva forma de transporte público con un precio más alto del establecido. Sobre esta obra, también comenta: “he creado una realidad informativa con un carácter oficial, tomando la otra realidad informativa para nada oficial, pero que por ello no deja de ser realidad”.

El contenido de la pieza es diferido y su metáfora no se centra en lo que muestran las imágenes, sino en la posibilidad de ofrecer una narración con aspectos de realidad. Desde esta perspectiva la obra representa la vida social con los mismos valores que la sostienen, no hay demanda previa, ni encargos, más que lo establecido por el acto de comunicación televisiva.

También tomando también el noticiero como punto de apoyo, Jesús Hdez-Güero creó la obra en video 24 horas nacionales (2009), que consiste en la apropiación de los momentos estelares de este espacio a través de la visualidad y el sonido con los que se anuncia cada segmento: noticias internacionales, nacionales, deporte, cultura y otros. En la pieza se hilvana la presentación de los segmentos uno seguido del otro sin noticias, parodiando el vacío informativo del discurso oficial, Se trata de crear un espacio que el espectador pueda llenar y convertir en una posibilidad de activar su propia experiencia.

En estas piezas, con humor, sagacidad y cierta dosis de cinismo, se enuncia solo el marco elegido para las noticias, lo que permite desplegar un tema tan álgido como el político, sin que la crítica se evidencie en la superficie: el documento maniobrado habla por sí mismo. ¡Qué mayor ausencia de información que la que brota de la estructura misma del noticiero!

El proceso de apropiación del documento en este creador se sustenta en varios métodos: maniobrar el propio documento, fundir documentos diferentes convirtiéndolos en uno nuevo, recrearlos desde el punto de vista estético y aprovechando las posibilidades que ofrece la instalación, darles otro marco discursivo. Pero a su vez, el uso del documento como punto de partida conlleva a que este se centre en un gesto, que como él señala puede “generar un ademán de intenciones que no están en la imagen original, un diálogo que nunca existió” y que rebasa las circunstancias y los significados posibles de la propia imagen.

En este sentido, destaca una obra especialmente bella, Lecturas difíciles (2009-2010), que consiste en un conjunto fotográfico donde se muestran sugerentes imágenes de publicaciones cuya circulación ha sido censurada en Cuba. Desde montajes muy sutiles, esta obra muestra la primera página de un conjunto de revistas y periódicos seleccionados para ello, doblados sobre sí mismo o mostrando solo el título, son publicaciones que han sido invisibilizadas, dado que quizás para muchos espectadores solo han existido a través de sus nombres. De esta forma, son presentadas la revista Encuentro de la Cultura Cubana e igualmente los periódicos: Disidente, Convivencia, entre otros. En otros casos, se enseña la primera página incorporando un sugerente montaje, como el del periódico Palestra, cuyo principal titular se refiere al Proyecto Varela, uno de los más importantes desde su condición alternativa, acompañada de una mano que sostienen unos espejuelos descansando sobre la publicación.

Cuando la obra se presentó en el espacio Aglutinador en La Habana, el artista comentó: “Me alegra la impresión que ha causado la obra. Es importante que el arte sea un despertador de conciencia. Un microscopio de las invisibilidades sociales. Ese es el arte que me interesa y trato de hacer”. El recurso de la instalación es muy utilizado en gran parte de la creación de Jesús Hdez-Güero porque le permite resumir en un espacio un contenido denso que apunta en varias direcciones. Por ejemplo, en la primera versión de la obra Tener la culpa (2014), se aprecia un asta de siete metros doblada, que porta una bandera venezolana y, para la segunda versión (2021), la bandera cubana: ambas quedaban depositadas en el suelo. Tal disposición provocó que los organizadores de la muestra, en el caso de su exhibición en Venezuela, taparan la insignia con una bolsa negra, provocando que adquiriera la apariencia de un bulto indefinido, ocultando así todo el significado de su contenido. La obra provocó tanta algarabía que terminaron retirando del asta, la bandera. Tal intervención, como señala el artista, provocó cambios en la obra que posteriormente fue mostrada con la documentación de lo sucedido en esa primera exhibición.

En el caso de la instalación Calados capitales en lugares de paso (2012-2020) Hdez-Güero utiliza íconos de la historia de Cuba que aparecen en los billetes que circulan en el país, estos billetes son ubicados cerca del lugar público en el que están emplazados esos símbolos, después de haber sido calados, dejando que el vacío que se obtiene con el calado sea ocupado en la imagen por el símbolo original. Entre las obras, está el billete de un peso con la imagen de la escultura de Martí situada en la Plaza de la Revolución, en La Habana, el de tres pesos con la escultura del Che que se encuentra en el memorial erigido a su nombre en la provincia de Santa Clara, entre otros.

Jesús maneja los íconos y los símbolos, disponiéndolos en una circunstancia diferente a la que originalmente se encontraban. Él parte de lo que estos significan originalmente para inducir a otras lecturas, de las que no siempre salen bendecidos.

En varias de sus obras, el artista emplea elementos de la propia realidad para completar el sentido de las obras, así sucede en la pieza Las armas no matan (2011-2013) En ella, nos coloca ante un arsenal iconográfico, confeccionado a partir de informaciones recabadas en las páginas de sucesos, a propósito de diversos hechos delictivos perpetrados con armamento de corto y mediano alcance. De allí, resulta un inventario de pistolas, revólveres y rifles, cuya imagen impregnada de pólvora se reproduce serigráficamente sobre tela, cual si hubieran sido estampadas “a quemarropa” –al decir de los curadores Félix Suazo y Gerardo Zavarce–, mientras que en el suelo está colmado de casquillos que los visitantes pisan al entrar al salón, disponiendo al espectador a sensaciones que emanan de su intercambio físico con la pieza.

El recurso apropiativo aparece de manera destacada en Síndrome de Proteus (2015-), en esta obra el artista toma de referente diversas fotografías de personalidades de diferentes ámbitos, fusionando los rostros y configurando una nueva imagen formada por una parte de un rostro con una parte del otro, mediante la técnica del collage. De esta manera, se crea un nuevo personaje híbrido, que carga con las cualidades de cada uno. Estás combinaciones de figuras llevan a pensar en lo que ha sucedido o pudo suceder al participar ambos en un mismo suceso o una misma época. Así, encontramos imágenes que nos remiten a momentos de conflicto, unos más intensos que otros, como aquella que une a Isabel Ayuso y Pablo Iglesias, Fidel Castro con John F. Kennedy, a Winston Churchill con Benito Mussolini o bien a Yasir Arafat con Osama Bin Laden.

Los rostros se multiplican en soluciones, como sucede en un cubo de rubik, donde se pueden generar disímiles combinaciones, es una obra en proceso que se acerca a las historias personales, significados e interpretaciones sobre lo que sucedió o pudo haber sucedido en cada momento de la historia.

La anterior descripción corresponde a una obra que posee siete años de trabajo ininterrumpido, sujeta a que el artista descubra coincidencias históricas no siempre temporales, junto a lo que aporta cada personalidad.

Las vías creativas elegidas por Jesús permiten identificarlo desde un estilo personal, que no implica que se reitere sobre los mismos principios estéticos, por el contrario, la coherencia de su obra brota de la habilidad para acerarse a lo político arañando sus apariencias y haciendo evidente sus debilidades. Son tan sutiles esos arañazos que es necesario pensar qué nos dice cada pieza para comprender en qué dirección el artista medita o reflexiona sobre los sentidos de la política.

Los juegos y desplazamientos que tienen por referente el dato histórico o el documento acercan cada pieza, desde diferentes ángulos y direcciones: en ocasiones, se trata del dato mismo manipulado, en otras, este es un pretexto para hablar del presente, pero siempre la metáfora que le imprime vuelo a sus obras es delicada y sutil, a pesar de que los temas que aborda son intensos, duros y descarnados. En el arte no siempre se logra que las obras expresen tal combinación, pero la delicadeza que brota de su propia personalidad ayuda a comprender que es posible exponer la dureza de la vida desde sutiles muestras de cómo es.

En una ocasión Jesús expresó: “Si el arte no transforma directamente la realidad, sí puede modificar e incentivar que las personas lo hagan o comiencen a cambiar la manera de percibirla, interpretarla y convivirla”.