Velvet Revolver: Operatorias de un macrosistema

Por: Maeva Peraza / Cuba

 

La obra de Jesús Hdez-Güero se construye desde un sitio algo incómodo, pues el artista persiste en socavar las simulaciones del mundo contemporáneo para mostrar cuán manipulado puede ser el sujeto común. Su trabajo escoge la dramaturgia internacional como pretexto para desenmascarar estructuras mayores y mostrar las carencias morales y los vacíos significativos sobre los que se sustenta una sociedad..Imágenes cortesía del artista.A Hdez-Güero (1983), no le interesa empatar o incomodar –aunque lo logra casi siempre–, su estrategia se encamina a que el espectador descubra cuál es realmente el terreno en que se mueve, al quitar el velo que nos tiene enajenados; es por ello que su obra molesta, y muchas veces, es tachada de “subversiva”.Su investigación en cuanto al tema social se ha visto plasmada en numerosas obras, donde estudia el motivo de la ausencia o de la imposibilidad de llegar a la verdad. Piezas como Calados capitales en lugares de paso, parten de una documentación en soportes impresos y seriados, en este caso descubre monumentos que aparecen plasmados en billetes de distintos países y después de realizar un calado de estos, visita el lugar y superpone el billete al monumento, logrando que converjan los dos símbolos de legitimación a través de la fotografía, mediante un trabajo site specific.

 

Gran parte de su obra aborda asuntos relativos al contexto cubano, pero este no es su único centro. Sus intereses abarcan las fuentes de malestar social en un macrocontexto signado por las arbitrariedades de la autoridad, aunque en los últimos años ha focalizado con mayor intención el panorama venezolano. En dicho país reside desde el 2011 y realiza la mayor parte de su producción visual, pues ha encontrado otra fuente de conflictos, casi todos basados en el futuro de esa nación, la operatoria sobre los símbolos, el discurso del poder y la violencia. En este caso, sus piezas también generan agitación, porque recuerdan y traen nuevamente a discusión lo que conviene olvidar o relegar a un segundo plano, como demuestra en Tener la culpa, puesta en escena que incluía una bandera que yacía en el suelo frente a un importante edificio de Venezuela. La pieza fue asediada y en muchas ocasiones tapada para terminar finalmente censurada, llevando a procesos de participación de funcionarios y agentes del orden. Su propuesta se insertó dentro de una serie de trabajos, en los cuales los mecanismos de represión ejercidos en su contra, paradójicamente terminaron por formar parte de la obra y darle un nuevo rumbo.

 

Por otro lado, en la reciente edición de la Bienal de La Habana, su trabajo pudo apreciarse en varias exhibiciones y Open Studios, entre los que se destacó Las armas no matan, obra que fue expuesta anteriormente en Caracas. La pieza, que se concibe como un environement con multiplicidad de lecturas, parte del interés de Hdez-Güero en asuntos como la violencia, el tráfico de armas y la deificación de ciertos códigos. A partir de un estudio en las publicaciones periódicas de Venezuela, el artista hizo una selección de las armas más usadas para perpetrar asaltos y asesinatos y las dibujó en pólvora, completando la pieza al diseminar sobre el suelo más de diez mil casquillos de balas. De este modo la obra desempeña dos funciones estrechamente relacionadas, por una parte se convierte en un muestrario de diferentes armas de fuego, como si fuera una exposición convencional que pudiéramos encontrar en cualquier museo o exhibición militar; y por otra, el camino de proyectiles intenta quebrar al espectador que entra a la muestra al hacerlo pisar un terrero no seguro, lleno de historias de muerte y violencia. La pieza llama la atención sobre la corporeización que adquiere la violencia en el entramado social y cómo esta puede influir en el individuo al convertirse en parte de su entorno cotidiano, al llegar a ser un suceso común.

 

Por otro lado, el hecho de que esta obra se haya presentado La Habana, donde los ciudadanos tienen prohibido portar armas, activa otros códigos de lectura: La pervivencia de lo entredicho, de lo supuestamente prohibido que yace en un submundo de otredad es lo que le interesa aportar con esta presentación, además de aprovechar la carga simbólica que tiene el espacio donde fue exhibida: el Complejo Histórico Militar Morro-Cabaña, un recinto que tiempo atrás fungió como una conocida fortaleza y cárcel, donde se perpetraron actos de fusilamiento.

 

De esta forma, con diferentes significados y lecturas, la obra de Jesús Hdez-Güero se inserta dentro de un macrosistema, donde el artista activa un camino de interrogación e inconformidad desde disímiles mecanismos. El objetivo fundamental es buscar la veracidad y mostrarla sin adornos ni concesiones, lo que hace que por momentos sus apreciaciones sean incómodas y dolorosas, pero también necesarias.

 

 

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Texto publicado en el Periódico "Arte Al Limite", #120, Oct. 2015.

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